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Reclamaron que se decrete la Emergencia Social y Alimentaria y medidas concretas contra la pobreza.


Movimientos sociales realizaron este miércoles una masiva movilización para exigir Emergencia Social y Alimentaria: medidas concretas económicas y de protección contra la pobreza. La marcha fue encabezada por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), la CCC, Barrios de Pie y el Frente Popular Darío Santillán. Además adhieren la Central de los Trabajadores de la Argentina Autónoma (CTAA) y la Asociación Trabajadores del Estado (ATE). La marcha se realizó en el marco de una jornada de protesta nacional y se replicó en otros puntos del país. «Los movimientos populares movilizamos pacíficamente por la Emergencia Social y Alimentaria. Para que este gobierno criminal no aumente el sufrimiento del pueblo», dijo el dirigente social Juan Grabois al convocar la jornada de lucha, y reclamó: «Basta de hambre y saqueo. Basta de insensibilidad y soberbia. Macri y el Fondo son responsables».

La medida fue en continuidad de la jornada de lucha realizada la semana pasada, cuando CTEP, la CCC, Barrios de Pie y el Frente Popular Darío Santillán realizaron asambleas nacionales en todo el país.

Desde las 10 se concentraron en distintos puntos de la ciudad y el conurbano, y a las 13 se manifiestan en un acto frente a Desarrollo Social, en avenida 9 de Julio y Moreno. La protesta se replicó en otras ciudades importantes del país como Rosario, La Plata, La Rioja, Santa Rosa, San Salvador de Jujuy, San Juan, Trelew y Posadas, entre otras.

Entre otros puntos, las organizaciones sociales reclamaron medidas concretas como aumento del salario social complementario en la misma proporción que el salario mínimo, vital y móvil, en un 50%; el aumento del 40 % de las partidas para meriendas y almuerzo de los comedores; el mismo bono de 2000 pesos que se anunció para el sector formal debe otorgarse a la Economía Popular; el cese de las suspensiones de los programas laborales y mayor oferta para la Economía Popular; la ley de Emergencia Alimentaria y prórroga de la Emergencia Social; y el aumento extraordinario para las jubilaciones y pensiones mínimas.

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La UTA no se suma al paro del 10 de abril  y desarma la estrategia de la CGT

La decisión del gremio de colectiveros de no detener el servicio el 10 de abril, pese a su adhesión formal al paro, expone tensiones internas dentro del movimiento obrero. La conciliación obligatoria y un trasfondo político no menor delinean un escenario complejo para la central sindical.

En un giro que sacude los cimientos de la arquitectura sindical argentina, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) decidió mantenerse al margen de la medida de fuerza convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) para el próximo jueves 10 de abril. Aunque expresó formalmente su adhesión al paro general, el gremio conducido por Roberto Fernández confirmó que los colectivos funcionarán con normalidad en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), desactivando así uno de los ejes logísticos más potentes de cualquier huelga: el transporte.

La decisión no responde únicamente a una postura gremial autónoma, sino que se encuentra condicionada por la vigencia de una conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo tras el fallido intento de la UTA de realizar una protesta el pasado 28 de marzo. Aquel paro fue convocado ante la falta de avances en la negociación salarial del sector, pero el Gobierno nacional intervino rápidamente con la herramienta legal que suspende momentáneamente cualquier medida de fuerza.

Lo que podría parecer una determinación técnica, obedece también a factores de índole política. Desde el seno del sindicato, las voces fueron tajantes: el incumplimiento de una conciliación obligatoria podría acarrear consecuencias jurídicas severas, incluso la intervención del gremio. Pero a ello se suma el evidente malestar por el modo en que la CGT comunicó —o más bien, omitió comunicar— la decisión de convocar al paro.

Según fuentes gremiales, ni la UTA ni La Fraternidad, el sindicato que agrupa a los conductores de trenes, fueron informados previamente de la medida, enterándose por la prensa y luego del préstamo de las instalaciones de la central obrera a un congreso piquetero. Solo después, y ya consumado el anuncio, el triunviro Héctor Daer convocó a los jefes de ambos sindicatos para informar oficialmente.

La actitud de la conducción cegetista pone en evidencia una profunda desconexión entre el núcleo decisor de la central y sectores estratégicos del sindicalismo tradicional, lo que no hace más que debilitar la cohesión del frente obrero en un contexto de creciente conflictividad social y económica. En este sentido, la falta de una construcción colectiva previa al paro erosiona su legitimidad y eficacia.

Por su parte, la UTA se resguarda tras una lectura estrictamente legalista, pero el gesto político es insoslayable. Al garantizar la circulación del transporte público, neutraliza de hecho el impacto del paro general en los grandes centros urbanos y expone las debilidades de una CGT que, más allá de las proclamas, carece hoy de una estrategia unificada y efectiva.

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Paro nacional docente: San Juan se suma a la protesta del 10 de Abril

La Confederación de Trabajadores de la Educación (CTERA) ratificó el paro nacional docente para el 10 de abril, en un reclamo que trasciende lo salarial y se convierte en un grito en defensa del sistema educativo público y los derechos de los docentes.

La tensión entre el gobierno nacional y el sector educativo alcanza un nuevo punto de ebullición. La CTERA, liderada por Sonia Alesso, confirmó la medida de fuerza a nivel nacional que incluirá paro docente y una movilización masiva el día anterior, el 9 de abril. El reclamo no se limita al salario, sino que se trata de un grito colectivo en defensa del sistema educativo público, el trabajo docente y los derechos previsionales de miles de jubilados.

La demanda de la CTERA incluye la convocatoria inmediata a la Paritaria Nacional Docente, la restitución y actualización del FONID, el aumento del presupuesto destinado a la educación y la necesidad de garantizar edificios escolares en condiciones mínimas para enseñar y aprender.

En la provincia de San Juan, los gremios locales UDA, UDAP y AMET se suman al paro nacional pese a estar bajo conciliación obligatoria, denunciando el deterioro progresivo del poder adquisitivo docente y el vaciamiento del sistema jubilatorio.

El conflicto docente se convierte en un símbolo de resistencia al modelo económico actual, con un profundo desacuerdo entre el gobierno y el sector educativo sobre la orientación política y económica del país. El rechazo al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la defensa de la soberanía nacional y el reclamo por una educación como derecho y no como mercancía, son puntos insoslayables del discurso sindical.

El paro nacional docente del 10 de abril es parte de una pulseada más amplia entre un gobierno que busca ajustar sin anestesia y una sociedad que resiste desde sus instituciones más sensibles. El sistema educativo público se ha transformado en un escenario privilegiado de esta confrontación, que pone en tela de juicio decisiones presupuestarias y el lugar de la educación en la estructura democrática argentina.

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Tensión en el sector estatal: Paros y conflictos en el Correo Argentino

Los trabajadores del Correo Argentino anunciaron un plan de lucha por salarios, sumando otro foco de conflictividad en organismos y empresas estatales.

La Federación Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) rechazó la decisión unilateral de las autoridades de la empresa de fijar un porcentaje de incremento salarial «insuficiente» frente a la inflación. El gremio decretó el estado de alerta, con realización de asambleas en puestos de trabajo, y resolvió la convocatoria a un paro de actividades por 24 horas para el próximo martes 8 de abril.

La medida de fuerza se suma a las acciones gremiales impulsadas por la Confederación General del Trabajo (CGT), que incluyen una asamblea y movilización el miércoles 9 y un paro general el jueves 10. La organización que conduce Alberto Cejas consideró «inaceptable» el método de reemplazo de paritarias libres por una disposición caprichosa y mezquina.

Los trabajadores del Correo Argentino cerraron el 2024 con un 80% de devaluación de su salario producto de la inflación acumulada, mientras que se les ofrece un 2,7% siendo que se estima en 7% la inflación del primer trimestre del año. La paciencia de los trabajadores «tiene un límite y ese límite llegó hasta hoy», señaló el gremio.

El conflicto en el Correo Argentino se suma a la tensión en el sector estatal, con disputas en auge en distintas áreas y organismos frente al ajuste salarial y en materia de puestos de trabajo. En las últimas horas se concretaron medidas gremiales en la ex AFIP y se tensó la relación con los gremios viales ante la intervención de Corredores Viales SA.

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